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SEGUIDORES

30 abr. 2011

Para tener unos labios atractivos, decí siempre palabras amables. Para tener unos ojos adorables, mirá siempre las cosas buenas de la gente. Para una figura esbelta, compartí tu comida con los que sufren de hambre. Para tener un pelo lindo, dejá que un niño pase sus deditos por él, por lo menos una vez al día. Para mantener la elegancia, caminá con la certeza de que nunca estás sola. La gente, más que las cosas, tiene derecho a ser restablecida, revivida, reivindicada y redimida. Nunca rechaces ni deseches a nadie. Recordá, si necesitás una mano amiga, la encontrarás en el extremo de cada uno de tus brazos. Con el tiempo y la madurez, descrubrirás que tienes dos manos, una para ayudarte a vos misma y la otra para ayudar a los demás.

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